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Arte

 

Bohemian Rhapsody (2018) empieza con una imagen emocionante: se enfoca la espalda de Freddie Mercury preparándose para salir al escenario de Live Aid. Está nervioso, está saltando. Es una promesa al espectador: “te contaré la manera en la que se configuró todo en la vida de Freddie Mercury para que él pudiera llegar, victorioso, a este momento”. Sin embargo, es una promesa incumplida y, si se tratara de un libro, la película se limitaría a ser un índice de temas por tratar sin entrar en materia en ninguno.

La película sugiere en al menos tres oportunidades que Freddie Mercury tuvo a lo largo de su vida una relación conflictiva con su pasado indio: es para él un insulto que lo confundan con un “paki”, su origen es lo que le echan en cara los otros miembros de Queen cuando quieren ofenderlo, y es la razón -parece- por la que cambia su nombre y le exige a su madre que deje de llamarlo “Farrokh”. Sin embargo, los detalles sobre la infancia de Freddie y la migración de su familia al Reino Unido quedan a la libre imaginación del espectador. Lo reprochable no es, por supuesto, que una película nos haga imaginar. Lo reprochable es, en este caso, que la imaginación no se pone en marcha gracias a un incentivo interesante ni como consecuencia de un cuidadoso plan del director, sino por un mero hueco narrativo: todos los temas numerados en el índice quedan sin contenido en el libro.

Algo similar sucede con el tema de la sexualidad. Un ícono de la comunidad LGBTIQ es retratado, por la mayor parte de la película, como un hombre heterosexual. En efecto, dura mucho más tiempo enamorado de Mary Austin y parece que si se hubiera casado con ella su vida habría sido más feliz. De hecho, desde el momento en que supuestamente sale del clóset (“Mary, creo que soy bisexual”), se minimiza por completo la atención de la película en su sexualidad, se convierte en un tema tabú. El Freddie que conocemos por la mayor parte de la película salta cuando un hombre (quien luego se presentará como “el gran villano” porque lo intentó separar de la banda y porque le incentivó convertirse a “la vida homosexual”, las fiestas y las drogas) lo intenta besar, y echa de su casa a otro hombre por ser su amante gay. Luego, hacia el final de la película, cuando se maximiza la impronta de Hollywood en la trama, el hombre al que Freddie Mercury escoge como pareja -de la manera menos orgánica posible- es quien muchos años atrás le dijo como consejo que sólo podría amarlo cuando él se amara a sí mismo. Y es a este hombre, Jim Hutton, a quien Freddie lleva a casa de sus padres, mostrados siempre como conservadores, para que le den el visto bueno a su pareja sacada debajo de la manga. El padre, en un acto de total inverosimilitud, lo abraza, lo aprueba, y actúa como si jamás hubiera sido homofóbico.

Del VIH casi ni se habla y mucho menos se retrata. Antes de ver la película, vivía bajo el mito según el cual Freddie Mercury había muerto de sida. Hoy, después de ver la película, no tengo ninguna información que me permita esclarecer ese mito. Si algo hizo la película fue enmohecerlo aún más, cubrir con más capas la enfermedad. Dice Freddie, en la película, que no quiere hablar mucho del tema y que no quiere convertirse en un poster de la lucha contra el sida. Pero lo que se sugiere por la estructura narrativa es que la homosexualidad es lo que llevó al personaje a la perdición: lo llevó a las drogas, a las fiestas descontroladas, a las relaciones sexuales sin protección, y, lo que es peor, lo hizo separarse de Queen, quienes eran supuestamente su única familia. Esa “familia”, por cierto, también está en entredicho, pues no queda para nada claro que esa relación haya sido de genuina amistad: la película muestra a un Freddie dictador casi todo el tiempo, y a los otros miembros de la banda como unos músicos excelentes pero sometidos a los antojos y “locuras” de un “extranjero salvaje”.

Bien puede ser cierto que la vida homosexual del momento -por haber sido recientemente despenalizada en Inglaterra y justamente por el manto de prohibición que la cubría- haya estado estrechamente ligada a las drogas. La ley de ofensas sexuales de 1967 no fue, propiamente, una legalización de la homosexualidad en Inglaterra, por lo cual es razonable que Freddie Mercury hubiera preferido mantener su sexualidad por fuera del ámbito público. Pero, en cualquier caso, lo que muestra la película es una versión irreflexiva y tradicional de ese momento histórico. Como si fuera una versión propagandística y gubernamental de política homofóbica, Bohemian Rhapsody se abstiene de reflexionar sobre la realidad que muestra. Cuando la banda se entera de que MTV censuró el video de “I Want to Break Free”, Freddie se defiende diciendo que no fue su idea vestirse de mujer en el video y que ni siquiera fue él quien compuso la canción. El solo hecho de que sea necesario formular una defensa recalca el hecho de que Freddie Mercury es retratado como un personaje que está en el clóset, seguramente porque al consumidor promedio de Queen le parecerá más cómodo verlo allí.

Si la película no ahonda realmente en ningún aspecto de la vida de Freddie Mercury, si no reflexiona sobre ninguno de los problemas que atravesaron su vida, uno pensaría que, al menos, contaría la historia de Queen. O, dado que no ahonda en la vida de ninguno de los otros miembros de la banda, que, como mínimo, contaría algo sobre la música creada por Queen. Si se titula Bohemian Rhapsody, y si se limita a ser una acumulación de anécdotas, podría satisfacerse al espectador con un relato, o un indicio, o apenas un guiño, de la historia detrás de las canciones. Hacia el principio de la película, Freddie le muestra a Brian May y a Roger Taylor que escribe poemas y canciones, pero la cámara no enfoca el papel arrugado por más de dos segundos. Esto es así porque no es un interés primordial de la película examinar las letras de las canciones (no se quiso deducir, de ese insumo textual, alguna conclusión sobre la vida interior de sus compositores). Sí, se cuentan un par de anécdotas sobre el momento histórico en el que se crearon algunas canciones, pero podría resumirse en dos renglones: “Love of My Life” era para Mary, el amor de la vida de Freddie; “We Will Rock You” era para involucrar al público en los conciertos; “I’m in Love My Car” era el chiste interno con el que molestaban a John Deacon; y “Bohemian Rhapsody” era una opereta experimental. El potencial productor de la banda (Mike Myers) pregunta -de paso y a manera de burla- “Scaramouch? Gallileo? And all that Ismillah business?”. Pero la historia detrás de la canción queda enredada en la telaraña que, como sucede con el sida, envuelve todos los temas de la película.

¿Cuenta Bohemian Rhapsody la historia de Freddie Mercury? No. ¿De los otros miembros de Queen? Menos. No es, tampoco, un musical. Es una película conveniente, amigable con el espectador al que le parecería desagradable ver a su ídolo besar a otro hombre, ese espectador al que le parece que Freddie Mercury bailaba espectacular y que tenía una voz fantástica pero que nunca quiso indagar en su sexualidad, en su enfermedad, en su muerte. Que Freddie Mercury nunca se haya catalogado públicamente como homosexual no significa que una película sobre él deba minimizar la importancia de ese aspecto de su vida -que además debe ser interpretado de conformidad con la tradición conservadora de la familia de Mercury y la situación histórica de la homosexualidad en Inglaterra-. Es evidente que la materia prima de esta película no es una búsqueda documental en los diarios de Freddie Mercury: no se indaga en sus sentimientos, sus dilemas, sus dolores: es una película sobre lo que los otros creían o decían de él y sobre un par de anécdotas de sus “arranques” o “ataques de genialidad”. Es una película en el clóset.

 

 

 

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Foto tomada de "Google Images" en el siguiente link: https://www.google.com/search?biw=1275&bih=641&tbm=isch&sa=1&ei=PfTpW_itGdLX5gLB1afIDA&q=bohemian+rhapsody+Live+Aid&oq=bohemian+rhapsody+Live+Aid&gs_l=img.3..0l2j0i30k1l8.5743.7044.0.7794.9.8.0.1.1.0.360.1001.0j3j1j1.5.0....0...1c.1.64.img..4.5.790...0i67k1.0.KEXW5Cq-g9g#imgrc=zaBMjmlFLN_FtM